sábado, 30 de julio de 2011

Se inventó la globalización...

Y se dijo que era buena, las grandes empresas se dispersarían por el mundo concentrando su productividad en los países menos desarrollados, lo que les permitiría producir a bajo coste y vender en los países desarrollados con precios inflados, todo eran beneficios. Además se decía que esto favorecería a los países menos desarrollados ya que su economía sufriría un gran avance... La realidad es que el avance económico en los países menos desarrollados se ha producido, lo que no se ha producido es un avance en políticas sociales acorde, así tenemos a esos chinos sobreexplotados en fábricas, y a los niños que cosen las Nike. La globalización al mismo tiempo supuso una pérdida de puestos de trabajo en los países desarrollados, y una falta de competitividad por parte de las empresas que no optaban por la deslocalización de la producción... Y así llegamos al libre mercado.

Claro, la cosa tenía que explotar por algún lado, y ha explotado por el endeudamiento de los países desarrollados incapaz de producir lo suficiente para mantener las políticas sociales creadas en los buenos tiempos, cuando no tenían que competir con productos fabricados por 4 céntimos a base de saltarse todos los Derechos Humanos habidos y por haber. Todo, claro, con el beneplácito de nuestros avariciosos políticos, a los que habría que enseñarles que siguen siendo humanos, y con el beneplácito de una sociedad estúpida donde el triunfo al precio que sea es aplaudido (Mi querida Banca March destacó en los test de stress como uno de los mejores bancos de Europa)

Así que viendo todos los consejos que nos da el FMI y el BCE, la salida que nos dejan es la asialización de nuestros países (principalmente Portugal, Grecia y España), pérdida de derechos sociales y vuelta a la sociedad del malestar ¿Cómo de bien le vendría a nuestros superpaíses vecinos (Francia y Alemania), tener unos países asiáticos al lado?

La realidad la sabemos todos, el sistema no funciona, y si no se rompe ahora lo hará dentro de 50 años. El ser humano ha creado una sociedad detestable desde su base, donde los países pobres son esquilmados de sus recursos naturales con una voracidad insostenible. En menos de 500 años hemos creado un monstruo bajo el nombre de sociedad de consumo, se han aprovechado las mejoras en la sanidad (señores la mejora más importante en la historia de la medicina no ha sido el trasplante de corazón con triple bypass y tirabuzón, la mejora más importante en la historia de la medicina ha sido la higiene) para alimentar al monstruo con un crecimiento de población brutal.

¿Pero hay recursos para todos en este planeta? Sí, y no... Como siempre... Hay recursos para todos si se limita el crecimiento demográfico y se hace un reparto justo de los recursos... Pero tal como está planteado el mundo, con su exaltación del crecimiento a cualquier coste, pues no, es imposible que algo crezca eternamente a base de la explotación de unos recursos limitados, y tarde o temprano la cosa quiebra.

Como dice la canción, la revolución no será televisada, y la quiebra total del sistema económico mundial tampoco, añado yo... Aún no hemos llegado a ese punto, por mucho que haya gente que piense que sí... Pues no, aún no. Ni siquiera los peleones griegos han cogido y han dado un golpe de estado popular, y han mandado a tomar por culo a una sociedad global que les desprecia... Y es que el ser humano tiene una alta tolerancia al esclavismo, es algo connatural de lo que se aprovecha la gente que se siente en un escalón superior. El vértigo a no saber que hay detrás de lo que ya conocemos, y que se considera "lo establecido", como si hubiese sido así en los últimos 50000 años, ese vértigo impide el cambio inmediato... Aunque el cambio siempre se da, constantemente, y nada es ni ha sido nunca eterno.

“Nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en el que se baña”
"Todo cambia, nada prevalece"
(Heráclito)

Y ya en moderno...

"Nada es verdad, todo está permitido"
(Assassins creed)

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